Lo que voy a hacer contigo – Texto de Roy Galán


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Lo que voy a hacer contigo es algo bueno.

Es lo que hace una buena madre con su hijo.

Es lo que hace un abrazo antes de despegar.

O Carol a una cabeza.

Lo que no voy a hacer contigo es cambiarte.

Tú vas a ser tú, conmigo.

Tú vas a ser tú, sin mí.

Porque lo que me gusta de ti.

Eres tú.

Lo que no voy a ser contigo es celoso.

Porque si te quiero.

Y tú me quieres.

Ya está, ¿no?

Lo que voy a hacer contigo es lo contrario a una canción de Malú.

Ni torbellinos.

Ni rencor.

Ni venganza.

Ni odio.

Solo Ludovico tocando en el Ártico.

Lo que voy a hacer contigo es morderte la soledad.

Agarrarla por el pescuezo como un oso a su cría.

Y apartarla por un rato.

Lo que voy a hacer contigo es ponerte los ojos en blanco con la boca.

Para que te mires todo el espeso interior.

Para que viajes en el tiempo.

Y te reencuentres con el niño que tenía miedo a no ver nunca más a su padre.

Al que se le iluminaba la cara con una película.

El que nunca pronunció la palabra ficción en vano.

Y una vez tengas delante al niño que fuiste.

Le digas, bonito.

Precioso mío.

No sé cómo he podido estar tanto sin visitarte.

He venido a sacarte.

Y a que te mudes conmigo.

Lo que voy a hacer contigo es ponerte los ojos mirando al cielo con las manos.

Y convertir tus pupilas en aviones negros de papel.

Y que suban y suban y vuelvan a subir.

Como los peces negros del río.

Hasta que regresen al lugar de donde vinieron.

Y allí, en el firmamento, lo miren todo y a todos.

Como a un pellejito del labio.

Yo no sé si lo conseguiré.

Porque no soy Harry Potter.

Porque todos nos morimos antes de conseguir las cosas.

Pero yo lo voy intentar.

Voy a llenar tu casa de notas para cuando ya no esté.

Notas debajo del colchón.

Dentro de la nevera.

En bolsas y bolsillos.

Notas como notas de música.

“Me gustaría que siempre fuera miércoles, que siempre fuera aquí.”

Yo no sé qué pasará con el Ártico.

Si el glaciar Wahlenbergbreen se volverá líquido.

Y será imposible ya diferenciarlo del océano.

Lo que sí sé es lo que pasará con nosotros.

Y es algo bueno.

Lo mismo que hace una buena madre con su hijo.

Un abrazo antes de despegar.

 

Texto de la página de Roy Galán 

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