Medusa Dorada


Las medusas doradas descansan de forma estática al mediodía cuando el sol tropical está en su cenit perpendicular sobre ellas. Fotografía de Reinhard Dirscherl, Photolibrary

Mastigias

A las medusas se les conoce a causa de su desplazamiento a la deriva por las caprichosas corrientes oceánicas, aunque no todas las especies son tan pasivas. Los millones de medusas doradas que abarrotan el Jellyfish Lake de Palau pasan la mayor parte de sus vidas en movimiento durante la migración diaria que sigue la trayectoria arqueada del sol en el cielo.

Antes del amanecer, las medusas se agrupan en la orilla occidental del lago salobre. Cada mañana, alrededor de las 6, cuando la luz del amanecer despunta en el cielo oriental, las medusas empiezan a nadar en dirección a la luz. Al bombear el agua a través de sus campanas, estos animales utilizan una seudo propulsión a chorro para seguir la luz solar hasta que alcanzan el lado oriental, donde se detienen justo al borde de la sombra proyectada por los árboles de la orilla.

La luz solar abunda en esta remota isla del Pacífico, algo muy beneficioso puesto que las medusas doradas no sólo disfrutan del calor del sol, sino que necesitan de su luz para subsistir. Los rayos solares alimentan los organismos esenciales, parecidos a las algas, de nombre zooxantelas, que viven de forma simbiótica en los tejidos de las medusas y que proporcionan a sus anfitriones la energía residual de su fotosíntesis.

Las medusas doradas descansan de forma estática al mediodía cuando el sol tropical está en su cenit perpendicular sobre ellas. Pero cada tarde, a medida que el sol continúa su lento avance hacía el oriente, las medusas revierten su curso y regresan a la orilla occidental a la espera de que amanezca el nuevo día.

Este sorprendente patrón migratorio tiene una consecuencia crucial: las medusas evitan las áreas sombreadas de la orilla donde moran sus principales depredadores, las anémonas.

La migración diaria también beneficia al lago, que una vez tuvo salida al mar, pero que desde hace mucho tiempo ha perdido su conexión marina. A medida que estas hordas gelatinosas nadan de una orilla a otra, mezclan sus aguas con el impulso de sus chorros produciendo los nutrientes y minúsculos organismos que forman la base de la cadena alimentaria.

Fuente: National Geogrpahic España

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